Hay que recuperar la bandera

En un artículo una persona que se autodenomina de izquierdas comentó que le resulta espeluznante que los judíos nos consideremos una gran familia. Agrega que para él todas las banderas "están manchadas de mierda y sangre" porque son la causa directa de todas las guerras y las matanzas del mundo por hacer una diferencia entre "ellos" y "nosotros". Para finalizar explica, con un aire de superioridad moral, que la izquierda no divide el mundo, que para la izquierda toda la humanidad es una gran familia porque todos somos hermanos.

A mí el tema de que todos somos hermanos me parece muy bonito a la par que fantasioso, pero más fantasiosa es la idea de que la izquierda no divide entre "ellos" y "nosotros" o que considera a toda la humanidad como hermanos. La izquierda al igual que cualquier otra bandera sí separa a la humanidad, pero lo hace con otro criterio. Mientras que para nosotros la separación (y por lo tanto la unión) emana de una cosmovisión compartida, de valores comunes, de una misma idea de lo que es bueno y lo que es malo, y por lo tanto es una división espiritual; para la izquierda la división se hace desde lo material: por clase, raza, y género. Y no sólo hace esta división sino que considera que la única posible interacción entre las partes es la violencia.

Para la izquierda toda mujer es víctima de la opresión de los hombres y si quiere liberarse tiene que derrotar al patriarcado. Esto no es una interpretación subjetiva, no me lo parece a mí y ya, este es el discurso de las feministas que imparten clase en las universidades americanas en las aulas de "Estudios de género", que aunque pueda parecer que está muy lejos geográficamente, las demás feministas de todo el mundo están esperando a ver qué dicen ellas para repetirlo. Andrea Dworkin que es como el monstruo final del feminismo, dice textualmente que el hijo varón de una mujer invariablemente la traicionará y se convertirá en el violador de otras mujeres. Es decir: si naces hombre ya estás condenado por tu condición a ser un violador. Otras van más lejos. Mary Daly que fue profesora de la Universidad de Boston escribió lo siguiente: "Si la vida sobrevive, La Tierra tendrá que pasar por un proceso de descontaminación. Pienso que esto irá acompañado de un proceso evolutivo que resultará en una drástica reducción de la población masculina. La gente ya no dice estas cosas por miedo." No, no es por miedo, es que la gente normal no habla de "la reducción de la población masculina". La gente normal no entiende el mundo en términos de género en el que la mujer y el hombre son enemigos. 

Para la izquierda todo negro o indio es una víctima del hombre blanco y permanecerán oprimidos por él hasta que lo derroten, al blanco y a sus instituciones por medio de la lucha. Malcolm X, un hombre elevado a estatus de mesías por la izquierda, decía lo siguiente: "El enemigo común es el hombre blanco", "No conozco a un hombre blanco que sea sincero, no son sinceros en lo que respecta a ayudar a los negros. Usualmente esto lo hace la gente blanca para beneficiarse a sí misma. El principal interés del blanco no es elevar la condición del hombre negro, ni despertarlo, y tampoco buscan hacer estas cosas con el hombre blanco. Al hombre blanco le interesan los negros únicamente en la medida en la que le son de provecho. El principal interés del hombre blanco es hacer dinero, es la explotación." otra joya de Malcolm X: "Si tengo una taza de café que es demasiado fuerte para mí porque es muy negro, lo debilito agregándole leche, lo integro con la leche. Si sigo echándole leche al café muy pronto el sabor del café cambia al completo; la misma naturaleza del café cambia. Si se le echa suficiente leche, eventualmente no sabrás que alguna vez hubo café en la taza. Esto fue lo que ocurrió con la marcha a Washington. Los blancos no se integraron a ella, los blancos se infiltraron. Los blancos se unieron a la marcha, se la tragaron, se convirtieron en una parte tan importante de ella, que perdió su sabor original. Dejó de ser una marcha de negros, dejó de ser una marcha militante, dejó de ser una marcha indignada, dejó de ser impaciente: en efecto, dejó de ser una marcha" Este tipo de conducta sólo es posible en un país en el que la subversión ideológica ha hecho del marxismo cultural el pensamiento predominante: los negros deciden marchar a Washington para denunciar el racismo estructural de los blancos y de su sistema, a la marcha se le unen los mismos blancos para apoyarlos en su malestar, pero como ese mismo hecho contradice de una manera frontal el discurso de la propia marcha, y hace todo el cuadro algo pintoresco, algo ridículo, un espectáculo que es la negación de sí mismo, y eso pone en peligro la agenda de división y de odio de la izquierda entonces líderes agitadores como Malcolm X, se ven forzados a denunciar ese acto de unión entre ciudadanos que se consideran hermanos a pesar del color de la piel como un acto interesado que en lugar de ayudar a solventar los problemas de racismo, los propicia, al "debilitar" la causa. En efecto: resolver el problema es en sí un problema, porque la izquierda no quiere unión y no quiere integración y no quiere soluciones, quiere perpetuar la división. La izquierda no solamente alaba a Malcolm X, quién llamaba a luchar de forma violenta, sino que considera a sus hijos ideológicos, los Black Panthers, una banda de asesinos y narcotraficantes, como héroes sociales.

De la misma manera, para la izquierda el pobre siempre es una víctima del rico y contra el rico hay que luchar para derrotar el orden social y despojarlo de todo cuanto es suyo. No es suficiente con quitarle su dinero, es preciso quitarle también su dignidad como retribución por tantos años de opresión. No hace falta que ponga ejemplos porque esto es de conocimiento popular, pero desde Marx en adelante se manejó la idea de los campos de trabajo forzoso y el aislamiento obligatorio, que se puso en práctica por Lenin y Stalin en forma de Gulags y por cada líder del comunismo totalitario hasta Corea del Norte a día de hoy.

La izquierda hace de la separación entre "ellos" y "nosotros" su punto central. Es la base de su ideología. Mientras que el resto del planeta se separa por grupos naturales de pertenencia y esos grupos tienen múltiples formas de relacionarse entre sí, algunas pacíficas por cooperación y otras veces por medio de la guerra, la realidad es que la única manera en la que los grupos socialistas se pueden relacionar entre sí es por medio de la violencia. Es en la violencia entre ricos y pobres, mujeres y hombres, blancos y minorías raciales, que la izquierda se fortalece. Ernesto "Ché" Guevara decía en su diario: “¡El odio es el elemento central de nuestra lucha! El odio tan violento que impulsa al ser humano más allá de sus limitaciones naturales, convirtiéndolo en una máquina de matar violenta y de sangre fría. Nuestros soldados tienen que ser así.”

Si existe una bandera en el mundo bañada de mierda y de sangre no es la bandera francesa, ni la bandera alemana, ni la americana, ni la española, ni la israelí. Ellas parten de un sentimiento natural de hermandad según el cual mi hermano es mi hermano sin importar el color de su piel, la forma de sus genitales, o los ceros en su cuenta bancaria, lo que importa es una historia compartida y los valores que nos hacen como pueblo uno solo. La única bandera manchada de mierda y sangre es la de la hoz y el martillo, la roja bandera del comunismo internacional que divide pueblos allí a donde llega y que divide a los hermanos y los convierte en enemigos.

Las banderas nacionales se apoyan en la idea de que una nación es un grupo de personas que aunque son diferentes se mantienen unidas como hermanos por medio de valores y un sentido de destino compartido. La idea de las naciones es que sin importar cuántos pueblos diferentes residan en ellas todos sus integrantes son parte del pueblo "e pluribus unum": a partir de muchos uno solo. Por eso es importante recuperar las banderas, porque la bandera de tu país no es un símbolo fascista, es un símbolo de que todos los españoles pueden mantenerse unidos a pesar de sus diferencias de idioma y de etnia y formar una sola fuerza para afrontar los problemas juntos. Es esto lo que significan las banderas y es una pena que no podamos usar la nuestra.

Playlist de Agosto

Cada mes hago un playlist especial con canciones que escucharé sin parar durante los siguientes 30 días. Este es el playlist de agosto. Si quieres escucharlo completo puedes hacerlo en 8tracks, o puedes escuchar una versión reducida con las canciones que están disponibles en Spotify.

El secuestro

La noche del viernes 12 de junio sonó el teléfono en la línea de emergencia israelí. La voz era de un niño que reportó entre susurros que estaba siendo secuestrado. Eran las 10:25 PM.

Dado que el número de teléfono estaba bloqueado y por lo tanto el operador no pudo volver a ponerse en contactacto con él, se asumió que era simplemente la broma telefónica de un niño. El operador no revisó de dónde provenía la llamada ni quién era el dueño del teléfono.

Pero cuando la madre de Gilad Shaar contactó con la policía para denunciar que su hijo no había regresado a casa de la escuela esa noche, el asunto cobró importancia. La policía contactó al IDF y al Shin-Bet. A lo largo de la noche otras dos familias denunciaron que sus hijos también habían desaparecido. Los secuestrados eran tres.

La policía logró rastrear la última señal del móvil que fue emitida a las 11:30 de la noche. Provenía de la región de Sanjar en Hebrón. El 13 de junio a las 11 de la mañana se emitió una alerta de secuestro en Israel.

La policía palestina descubrió un coche Hyundai i35 de 5 asientos con matrículas israelíes que había sido quemado la noche del 12 de junio cerca de Hebrón. La policía israelí sospechó que el coche estaba conectado con el secuestro. Muchos especularon que los secuestradores utilizaron el coche para hacer creer a los niños que lo conducían israelíes.

Después de analizar la llamada telefónica se descubrió que habían quedado otros sonidos registrados en la cinta, no solamente la voz. De fondo se podía escuchar una voz diciendo "Bajad las cabezas!" seguido de la detonación de un arma automática, de una voz leve suspirando "Ay", y de uno de los asesinos gritando "¡Tres!". Acto seguido el otro asesino informó por teléfono a otra persona lo que había ocurrido, y ambos comenzaron a cantar.

A pesar de la evidencia de la llamada telefónica y de el hecho de que el coche que habían encontrado esa mañana tenía varias manchas de sangre, el gobierno israelí informó de un secuestro, y nunca dijo nada acerca de la posibilidad de que los hubiesen ejecutado.

El 14 de junio el IDF anunció la operación "Guardián de nuestro hermano" que pretendía encontrar a los tres adolescentes. La incursión en Hebrón contó con 2500 soldados, agentes de la policía, fuerzas especiales, y servicio de inteligencia. Encontraron poca resistencia en Hebrón y a lo largo del día detuvieron a 80 palestinos de Hamas y la Jihad Islámica acusados estar involucrados con el secuestro.

Gracias a lo que encontraron en esa primera incursión Netanyahu declaró que el secuestro había sido planificado y llevado a cabo por Hamas. La incursión se intensificó con el objetivo de presionar a Hamas para que devolviera a los tres adolescentes y debilitar su posición en Palestina. Era importante asegurarse de que Hamas no pudiera trasladar a los secuestrados hasta Jordania, Gaza, o el desierto del Sinaí, lugares en los que sería imposible encontrarlos.

A lo largo de las siguientes dos semanas, a medida que pasaba el tiempo y no encontraban a los tres niños, el gobierno israelí detuvo a la mayor parte del liderazgo de Hamas en Hebrón. Mientras tanto los soldados israelíes continuaban la búsqueda revisando los pozos, las zanjas, y las casas familiares. Aunque no encontraron a los tres secuestrados, sí encontraron una enorme cantidad de túneles secretos en las casas palestinas, debajo de las lavadoras, de las neveras, túneles en los que escondían armamento pesado de guerra como granadas y cohetes, explosivos, bombas, ametralladoras y morteros. El ejército israelí confiscó y destruyó las armas y los explosivos, pero ese trabajo hacía la búsqueda un proceso más largo y lento.

Desde enero de 2014 hasta el momento del secuestro más de 200 cohetes palestinos fueron disparados hacia Israel. Algunos fueron interceptados por el sistema de defensa Iron Dome y otros cayeron en suelo israelí. Más de 500 bombas caseras fueron lanzadas hacia Israel desde el mes de enero hasta el secuestro, un promedio de 3 bombas caseras por día. Los palestinos esconden los cohetes en sus casas, y prestan ayuda a los terroristas de Hamas para que las lancen desde los tejados.

A partir del secuestro Hamas redobló sus ataques con cohetes. En parte porque sabían que Israel destruiría el armamento, entonces era mejor usarlo todo de una vez y hacer el mayor daño posible. La mañana del día 14 de junio cayó el primer cohete desde el secuestro en la región de Sdot Negev. Tres cohetes más fueron lanzados una hora después. Dos de ellos cayeron en la ciudad de Ashkelón. No hubo heridos.

El día 15 de junio un coche palestino disparó ráfagas en un cruce de seguridad en la frontera. Dispararon una decena de cohetes hacia Israel dos de ellos interceptados por el Iron Dome. El 18 de junio dos cohetes destruyeron las casas de dos familias que gracias a la alarma pudieron refugiarse. No hubo heridos.

El 22 de junio terroristas sirios se unieron a los ataques. Lanzaron explosivos a un coche israelí en los Altos del Golán. Murió un judío y dos fueron heridos. Los ataques con cohetes, morteros, bombas caseras, disparos y piedras continuaron. Son tantos que sería demasiado largo narrarlos todos, pero no por esa razón son menos terribles. Todos los cohetes que se lanzan a Israel tienen la intención de causar daño y muertes. También tienen la posibilidad de ocasionarlo. El hecho de que no lo consigan porque Israel consigue parar algunos y proteger a su población no es un atenuante.

Mientras la población israelí rezaba por los 3 adolescentes secuestrados, la población palestina lo celebraba. Adoptaron el símbolo de los tres dedos como saludo que significa "tres Gilad Shalit por el precio de uno". Gilad Shalit fue un soldado que estuvo secuestrado por terroristas palestinos durante 5 años y al final lo intercambiaron por la liberación de cientos de terroristas presos.

A lo largo de la operación de rescate la población palestina opuso resistencia. Desde la muchedumbre lanzaban granadas, molotovs, y otros explosivos caseros a los soldados del IDF que se defendieron abriendo fuego. Algunos palestinos murieron.

Al cabo de dos semanas el número de detenidos ascendía a 354. De los detenidos la gran mayoría eran miembros del liderazgo del Hamas. El resto de los detenidos eran miembros de la Jihad Islámica, o terroristas palestinos que habían matado a israelíes en el pasado y habían sido liberados un par de años antes como parte del acuerdo de intercambio en el secuestro de Gilad Shalit.

El 26 de junio, casi 15 días después del secuestro, la Agencia de Seguridad Israelí anunció la identidad de los dos responsables del secuestro. Ambos eran terroristas, habían sido capturados, cumplieron sentencias en Israel, y habían sido considerados sospechosos desde el primer día porque desaparecieron de sus casas la noche del secuestro y no se les volvió a ver.

El 30 de junio el ejército israelí encontró los cuerpos atados de los tres niños en un terreno al norte de Hebrón, propiedad de una familia palestina. La rapidez con la que el Shin-Bet actuó, que en un período de 24 horas identificó a los secuestradores, sumado a la presión militar en el territorio, evitó que los secuestradores ocultaran los cuerpos para negociar con Israel el intercambio de los cadáveres por la liberación de cientos de terroristas palestinos de las cárceles.

Cuando los agentes israelíes metieron los cuerpos de los niños en una ambulancia para llevarlos a Israel y poder enterrarlos, los palestinos de los alrededores atacaron la ambulancia, lanzaron piedras contra las ventanas, botes de pintura al parabrisas para cegar al conductor. No lo consiguieron. El conductor logró llevar los cuerpos de los niños de vuelta a casa.

EL FUNERAL

El funeral de los tres se hizo en conjunto el 1 de Julio. Una multitud de casi un millón de personas fue a acompañar a las familias y por eso el funeral se retrasó varias horas.

Desde Gaza lanzaron 20 cohetes a Israel durante el funeral. Israel atacó con helicópteros en represalia.

 

EL LINCHAMIENTO

Mohammed Abu Khdeir

Mohammed Abu Khdeir

El 2 de julio después del entierro ocurrió otra llamada a la línea de emergencia israelí. Esta vez era una madre palestina. Su hijo, un joven árabe de nombre Mohammed Abu Khdeir había sido secuestrado en el este de Jerusalem. La policía israelí realizó una búsqueda intensiva. No lo encontraron con vida. En el bosque a las afueras de Jerusalem encontraron su cuerpo quemado. La autopsia reflejó que había sido golpeado y posteriormente fue quemado vivo.

La policía israelí realizó una investigación y concluyó que el motivo de los asesinos era conseguir una retribución por la muerte de los tres jóvenes israelíes. Detuvieron a varias personas para interrogarlas. De entre todos ellos 6 judíos sospechosos fueron detenidos por 8 días para interrogaciones más profundas. Uno de los detenidos confesó e incriminó a otros dos todos ellos menores de edad. Al final los tres confesaron y recrearon el crimen en el bosque de Jerusalem. Serán juzgados como adultos y condenados con todo el peso de la ley.

El día que los sospechosos fueron apresados la familia de Naftalí Frenkel y la de Mohammed Abu Khdeir hablaron por teléfono y se consolaron mutuamente. Los Frenkel dijeron que entendían la grave pérdida de los Khdeir y que se oponían a cualquier acción violenta de parte de judíos o de árabes. Las familias de Eyal Yeifrach y de Gilad Shaar también declararon su horror ante el linchamiento de Khdeir.

Netanyahu, el Primer Ministro israelí llamó por teléfono a la familia de Mohammad y ofreció sus condolencias. También condenó el brutal asesinato en público: "Este tipo de asesinatos no tienen cabida en nuestra sociedad".

Mientras que la población palestina (sí, la población, no solamente los terroristas) celebraba el secuestro y la ejecución de tres niños judíos. Mientras que el gobierno de Palestina ignoraba el problema y su población saboteaba la búsqueda que inició la IDF; la población israelí, como la de cualquier país de occidente, lamentó la pérdida del jóven palestino. El gobierno israelí condenó el episodio, y la policía israelí inició una investigación hasta dar con los culpables del terrible acto. Mientras que la población palestina celebra la muerte, la población israelí celebra la vida. 

LA REPRESALIA

El 7 de julio Hamas lanzó 80 cohetes a Israel en menos de 24 horas. Las Fuerzas de Defensa Israelíes declararon el inicio de la operación Margen Protector que tenía como objetivo identificar y atacar puntos estratégicos en Gaza desde los que Hamas lanzaba los cohetes a Israel. El 8 de julio Hamas lanzó 120 cohetes más. El día 9 en total Israel había recibido más de 360 cohetes en 72 horas.

Narrar los eventos del intercambio de violencia entre Israel y Hamas durante esta operación en Gaza es largo y pesado. Esas cosas podéis leerlas con una sencilla búsqueda de Google. Basta con decir que más de 800 cohetes han sido lanzados hacia Israel. No han habido muertos. Alrededor de 120 heridos. Los daños a infraestructura han sido más extensos. Mientras tanto en Gaza han habido 170 muertos, muchos de ellos civiles, 20 de ellos niños. Alrededor de 1300 heridos. Muchas casas destruidas.

La parte interesante es entender el por qué de la desproporción de pérdidas de un lado y del otro en el conflicto. Este es un argumento que se usa con frecuencia. Por qué Israel quiere defenderse de los ataques palestinos si no hay muertos. Por qué Israel usa una fuerza tan aplastante en Gaza. Mucha gente piensa que Israel tiene derecho a defenderse, pero que ha defenderse de manera proporcional. 

En realidad, la diferencia en los resultados de un lado y del otro tiene una explicación pero pocos la comprenden. La diferencia está en la manera en la que ambas partes se defienden. Israel invierte miles de millones de dólares en desarrollar sistemas de defensa para proteger a su población civil. Sólo el Iron Dome costó miles de millones de dólares. En el sur de Israel en cada esquina hay un búnker público. En cada ciudad hay sirenas. Cada vez que suena una sirena los israelíes tienen 15 segundos para dejar todo lo que están haciendo, coger a sus hijos, y correr a un refugio. Si no hay muertos en Israel con 800 cohetes en una semana, no es por suerte. Es por disciplina, por valorar la vida por encima de todo lo demás, porque en definitiva para el gobierno de Israel la vida de un israelí es lo más valioso que hay. 

Por su parte en Palestina la población ha votado y han elegido a Hamas como gobierno. Por lo tanto los civiles son tan responsables de los ataques y de sus consecuencias como los terroristas. Los palestinos han elegido a un gobierno terrorista que entrena a sus hijos como escudos humanos. Hamas utiliza a la población palestina como escudo para defender no sólo a los terroristas, sino a sus armas. Esconden las armas en las casas de los civiles palestinos y después les enseñan a subirse sobre los tejados de sus casas cuando saben que Israel va a atacar la zona para proteger las armas que esconden dentro. Para el gobierno de palestina la vida de un palestino vale menos que una granada.

Los palestinos saben que para el ejército israelí la muerte de un niño palestino es una tragedia que hace un daño incalculable a la imagen de Israel en el mundo. Saben que el IDF hará casi cualquier cosa por evitar esa foto, la foto de un niño palestino herido o muerto. Por eso se esconden detrás de los niños. Los ponen en los tejados. Los ponen frente a los tanques. Y cuando ocurre una desgracia en lugar de llevarlos a un hospital, sacan sus cámaras y hacen fotos.

Aquí podéis ver un vídeo de la televisión palestina en la que un portavoz de Hamas explica a los palestinos cómo y por qué han de colocarse en el techo de sus casas cuando hay un ataque aéreo para proteger las armas que están dentro

De la misma manera, la mayor parte de la ayuda financiera que Palestina recibe de Europa, US, Canadá, y otros países occidentales, ayuda que suma alrededor de 15 mil millones de dólares anuales y que en teoría ha de destinarse a ayuda humanitaria, no es destinada a crear hospitales, escuelas, a comprar comida, o a desarrollar sistemas de defensa. Ese dinero es utilizado para comprar armamento, cohetes, morteros, granadas, ametralladoras, y explosivos con los que atacar Israel.

El problema del Medio Oriente no es difícil. Es más bien fácil. Quizás es difícil de resolver, pero es fácil de entender. Se resume en una simple ecuación: Israel desea convivir en paz con los palestinos y reconoce su derecho a tener un Estado. Pero los palestinos, y en realidad todo el mundo musulmán, desea destruir a los judíos y en consecuencia al Estado de Israel. Esto no es nuevo, ha sido así siempre. 

El Estado de Israel tiene que existir. Los judíos tenemos la obligación con nuestros hijos y con nuestros nietos de defender su existencia. Porque sólo existe un país judío en todo el mundo, y es el refugio de millones de personas que durante toda la historia de la humanidad han sido perseguidas, expulsadas, y asesinadas por el simple hecho de ser judíos. La única diferencia entre hoy en día y el pasado es que ahora tenemos un país al que correr a refugiarnos y un ejército que nos defiende y antes no. El programa de Hamas, que es el gobierno elegido por los palestinos, propone desde el primer día que su objetivo es matar a todos los judíos y eliminar el Estado de Israel. Por esa razón los palestinos votaron a Hamás y Hamás ganó las elecciones. Si Hamas, el gobierno elegido por los palestinos, pudieran matar a todos los judíos, no sólo a los de Israel sino a todos los que existen, lo harían hoy mismo, no esperarían a mañana. En este sentido la agenda de Hamas y del resto del mundo musulmán no dista mucho de la agenda nazi. Si no lo consiguen es precisamente porque Israel existe y porque Israel es fuerte. Es el único lugar al que un judío puede correr.

La tercera canción

Un buen playlist depende tanto de las canciones que elijas como del orden que les des. Si cambias el orden de las canciones el resultado puede ser muy diferente.

El estándar es que la tercera canción siempre sea la mejor, o al menos la más pegajosa, así lo hacen las discográficas, y la mayoría de la gente aficionada a los playlists.

Yo no suelo seguir esa regla, dependiendo de lo que haya encontrado ese mes ordeno las canciones de cierta manera, a veces hago que fluyan suavecito en otras ocasiones mezclo todo, pero el caso es que si siguiera esta regla podría decir que acabo de encontrar la tercera canción del playlist de agosto.

La dignidad y el viaje

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Estoy en Madrid, he venido a arreglar algunas cosas. El viaje de Vancouver a Madrid es largo y pesado. Primero hay que hacer una escala en Toronto o en Munich, y después hay que coger un segundo vuelo. En total son alrededor de 14 horas volando, más el tiempo que tarden las conexiones y el proceso en el aeropuerto. Cada vez que me toca viajar en avión recuerdo por qué odio los aviones y por qué los evito siempre que puedo: la dignidad y el viaje ya no van de la mano. Viajar se ha convertido en una especie de castigo. Similar a formas leves de tortura.

No se trata solamente de ir apretados en la cabina. Es el ánimo que lo permea todo desde que llegas al aeropuerto hasta que sales de él. Es el límite absurdo a la hora de facturar maletas: una por persona, dos si vas en primera. Que tengas que ser testigo, por ejemplo, de cómo le hacen abrir la maleta al que tienes delante y sacar algunas cosas porque pesa demasiado. Que le hagan abrirla en pleno aeropuerto: sus bragas, sus calzoncillos, sus desgracias, a la vista de todo dios. Que esto sea algo normal.

Si viajas en clase turista vas tan comprimido en la cabina que no hay espacio ni para los codos ni para las rodillas. Es verdaderamente desesperante. Si tenías la suerte de estar del lado del pasillo quizás se te ocurrió sacar la pierna y estirarla dejando el pie en el pasillo. Pero ese es un tema peligroso porque una vez o dos durante el viaje pasa la azafata con un carrito apestoso repartiendo bandejitas de comida, y si te pilla el pie duele un montón.

Si estás en un vuelo transcontinental después de la comida viene la siesta: apagan todas las luces del avión para que la gente duerma. No lo decides tú, lo deciden ellos. Si después de un rato de mirar al techo en total oscuridad logras conciliar el sueño no será por mucho rato porque encenderán las luces de manera inesperada al menos una hora antes de llegar al destino, para que te vayas espabilando.

En primera no es mejor. Vas un poco menos apretado y cambian algunos detalles estéticos. En lugar de bandejitas de plástico la comida la traen en platitos. Te otorgan la gran bendición de una lata entera de Coca-Cola para ti solo, sin tener que compartirla en los vasitos de plástico. No hay carritos ni mal olor porque la comida la traen de uno en uno. Por todas estas maravillas pagas 4 veces más que el que va en clase turista.

No todos los vuelos son iguales y en algunos en primera clase en lugar de asientos normales hay unos sillones reclinables que se transforman en camas individuales. Pero la sensación de ver a otros dormir arropados y sin zapatos, en unas camitas azules, es desagradable. Es como estar en un hospital público. No se supone que uno ha de ver a otras personas dormir. Esto es algo que debe hacerse en privado.

Sea como sea la primera clase, ir en ella no te salva de la pérdida de dignidad de viajar en avión porque no es un tema de incomodidades o de lujos, es un tema de tono, de ánimo, es un aura general. Es el afán de optimización. La sensación de ser tratado como ganado. Viajar en avión es ser víctima y ser testigo de un sistema desagradable de compartimentos superiores y espacios comprimidos. Las colas son las mismas. La gente es la misma. Vas un poco más cómodo, pero el sistema es el mismo.

Para dar un ejemplo de lo que quiero decir, porque quiero que se entienda muy bien, imagina la comida del avión: las bandejitas horribles con pasta o pollo, o lo que sea. Es cierto que la comida es asquerosa y huele mal. Es cierto que aunque fuese buena las porciones son tan pequeñas que no hay forma de que quedes lleno. En primera la comida es un poco mejor. Suele ser omelette y no es tan malo. Es comible. Pero el punto no está en la calidad de la comida. Si lo que comes está bueno o no. Es la violación al acto en sí de comer. Es como si no sólo el avión ha de ser rápido, tú mismo al montarte en un avión has de ser rápido también. Tu vida ha de ser rápida y óptima. Al montarte en un avión te ves forzado a comprimir todo un día en 6 horas quieras o no. Hay que comer un almuerzo (o cena), dormir una siesta, ver una película: todo en 5 o 6 horas. ¿Qué pasa? ¿No puede la gente entender el vuelo como un paréntesis? ¿esperar y continuar con su vida afuera? ¿Hemos de crear una dimensión paralela dentro del avión? Lo mejor sería no servir nada y dar la opción a la gente que quiera comer durante el vuelo de comprar paquetes de comida real en el aeropuerto, algo bien hecho, comida normal, y comerla a su paso. Mejor que carrito, bandejitas, sobras. Ir en primera te ahorra ciertas incomodidades pero no te saca de esa dimensión paralela muy óptima en la que entras cuando atraviesas la puerta de un aeropuerto.

Otras cosas que primera clase no te ahorra: las medidas de seguridad son para todo el mundo. La máquina de rayos X te toca vayas en la clase que vayas, así que ir en primera y pagar diez veces más por todo no te ahorrará este calvario. Entiendo perfectamente por qué son necesarias las medidas de seguridad y si fuesen más laxos o menos rigurosos no me montaría en un avión. Pero para someterse a ellas hay que dejar a un lado las reservas de tipo moral, la expectativa de cordialidad en el trato, y la dignidad personal en público.

Existen otras formas de traslado. Viajar solía ser completamente diferente. Parece que nos hemos olvidado de esto, de los otros medios de transporte. El avión no es la única manera. Existen el tren, el barco. Dos métodos que solían ser más dignos. El avión los reemplazó por su rapidez.

Viajar en avión es más conveniente, eso es seguro. Bajo ciertas circunstancias es preferible pasar 8 horas en un avión que una semana en un barco. Si eres un empleado y tienes una semana de vacaciones no puedes plantearte pasar diez días en un barco para llegar hasta el destino. Si viajas por negocios y tienes responsabilidades que atender tampoco puedes perder tiempo en largos traslados. Pero estas no son las únicas dos razones por las que la gente viaja. No todo el mundo viaja con prisa.

No todo el mundo viaja en una dicotomía de vacaciones o negocios. No todo el mundo tiene un empleo en el que sus vacaciones son ahora o nunca. No todo el mundo es dueño de una empresa que le obliga a estar viajando de un lugar a otro. Mucha gente viaja porque necesita trasladarse, pero no necesita hacerlo en poco tiempo. El tiempo da igual. No hay que optimizar nada. Sólo quieren viajar de una manera cómoda y digna que no trastorne su modo de vida.

Por desgracia la mayoría de la gente son esos empleados o empresarios de los que hablaba antes y necesitan viajar rápido y barato, y por lo tanto la oferta se ha ajustado a ellos. Nosotros, quienes no tenemos una forma tradicional de vida, nos vemos obligados a introducirnos en ese mundo cuando queremos viajar.

Los barcos y los trenes transformaron la esencia misma de su naturaleza para competir con el avión y ajustarse a ese público. Los barcos son cruceros familiares con líneas de conga, camareros disfrazados, y camarotes diminutos. Los trenes intentan a toda costa imitar al avión haciendo el traslado cada vez más rápido y desagradable, comprimiendo cada vez más el espacio, y en definitiva, se han convertido en una especie de autobús glorificado.

Hemos ganado rapidez pero renunciamos al necesario concepto de la separación, de la división entre tú y el otro, de que hay ciertas cosas que no deben ser compartidas, y otras que no se deben hacer en público. Esto tiene arreglo pero necesitamos empresarios con visión y ganas de cambiar las cosas.

Es necesario que salga una compañía digna. Una compañía de barcos, por ejemplo, que construya barcos sobrios que sirvan exclusivamente para trasladarse de un lugar a otro, y no como atracción turística en sí mismo. Barcos que no sean circos, con camarotes grandes y cómodos, con un servicio de internet que funcione muy bien (y que no sea un hotspot en la cubierta), con comida deliciosa, camareros serios, y ni un sólo animador en la piscina. 

Con qué alegría podría uno viajar entonces. Sin colas para facturar las maletas, sin someterse a inspecciones de rayos X, sin peligro de que un musulmán te haga estallar en mil pedazos. Viajar sin platitos infames de omelette reseco, sin Coca colas compartidas, sin turbulencia aérea y aterrizajes abruptos, sin sindicatos de azafatas feas.

Granville Island Market

Explosiones en el espacio

Tenía un amigo, que nunca se encontraba a gusto. Ir al cine a su lado era una experiencia más larga de lo habitual. En cada escena encontraba algo fuera de lugar y lo señalaba punto por punto durante toda la película. Su atención al detalle era admirable, pero su falta de sentido común no.

Todavía recuerdo cuando fuimos a ver una película de acción, del tipo de películas inspiradas en James Bond, en las que el héroe se propone un objetivo casi imposible y lo consigue en parte gracias a las bondades de la tecnología. Bueno, Brad Pitt estaba a punto de abrir una caja fuerte, la más segura del mundo entero, las alarmas del edificio se dispararon, todo muy trepidante, y ese fue el momento que mi amigo eligió para explicarme con todo lujo de detalles por qué era imposible que los integrantes de la banda se comunicaran entre sí por radio si las ondas electromagnéticas dentro de la caja fuerte interfieren con la señal. La ciencia es fascinante, sí, pero mi suspensión de la incredulidad se ha arruinado.

A este tipo de conducta he decidido llamarla "Explosiones en el Espacio" por la cantidad de gente que cree ser muy inteligente al señalar en Star Wars que es imposible que una nave estalle en el espacio.

El caso es que las Explosiones en el Espacio se repetían tanto que la gente comenzó a alejarse de mi amigo. Nadie quería salir con él. Normal. A mí me daba lástima. La gente decía que era un pesado, lo describían como una persona negativa. Pero las Explosiones en el Espacio no surgen de la negatividad. El problema de mi amigo es que no sabe administrar sus expectativas. Es un problema de sentido común. Todos sabemos que las películas de acción no tienen lógica ni siguen fórmulas matemáticas, aún así vamos a verlas. ¿Por qué? Porque da igual. Vamos a verla para entretenernos, para ver una historia divertida, para ver coches volando y a Tom Cruise escalar un rascacielos. La realidad es aburrida, no queremos que se cuele en las películas, al menos no en las de acción. Si mi amigo eligió entrar a una película de acción, es tonto esperar un documental. Las películas de acción son como son y ya. 

Las Explosiones en el Espacio ocurren en muchas circunstancias, no sólo con películas. Hace unos años Abercrombie & Fitch sacó una marca más sofisticada a la que le pusieron de nombre Ruehl. Desde el principio inventaron una historia elaborada para darle peso a la imagen de la marca, supuestamente era el legado de una familia de origen alemán de apellido Ruehl que emigró a Greenwich Village a principios de siglo y que abrió allí su primera tienda de ropa. Hasta inventaron un perro imaginario, un bulldog de la familia que sería el logo de la marca. Todo el mundo entendía que la historia era falsa, pero la veracidad de la historia daba igual. El hecho es que hacía de la tienda algo más divertido. Si a alguien le molestaba el tema de todas maneras no era el público adecuado para Ruehl, era el tipo de persona que compra en una tienda sin florituras, una tienda como GAP.

A mí por ejemplo me desagrada un montón pedir un taxi y que el taxista vaya hablando con el móvil todo el trayecto. Me enfada demasiado. Tanto, que cuando me ha pasado tengo que hacer un esfuerzo consciente por no quejarme, tengo que recordarme a mí misma que lo que he pedido es un taxi y no una limusina, y que lamentablemente este tipo de conductas son la norma. Las Explosiones en el Espacio comienzan en el minuto en el que decido llamar un taxi sabiendo de antemano cómo son y cuánto me enfada lidiar con ellos. Desde que entendí el concepto no he vuelto a llamar a un taxi, y cuando necesito trasladarme uso Uber.

Cuando Isra y yo decidimos crear SodaGulp, en un principio iba a ser una revista en español. Elaboramos una historia de fondo, mezclando mucho de ficción con algo de realidad. La historia decía que el edificio donde estaría el HQ de la revista era una antigua fábrica de refrescos en Brooklyn que habíamos heredado. Creamos una entrada de la Wikipedia que no enlazamos en ninguna parte, pero que si alguien buscaba en Google el nombre de la revista, o de la fábrica, la encontraría seguro, por hacer un juego: que si la gente lo buscaba lo encontrase, intentamos hacer algo divertido y original. Pero en cuanto publicamos la noticia, nos dimos cuenta de que la gente no entendió nuestro proyecto. En lugar de discutir sobre el primer artículo que enviamos, la gente se enfrascó en debates bizantinos acerca de si era real o no la historia de la creación de la revista. Les preocupaba si la historia de la revista eran datos reales. Durante semanas señalaban que nada era real y que por lo tanto el proyecto era una farsa. Lo que les pasó es similar a confundir a un actor con el personaje. Es como encontrarte en el aeropuerto con el actor que interpretó a Supermán y gritarle a la gente de alrededor que es mentira, que ese hombre no puede volar. Hasta el punto de que varias personas denunciaron el artículo de Wikipedia, y la Wikipedia lo eliminó. Nos dimos cuenta de que el público no estaba preparado para SodaGulp. Este tipo de maniobras publicitarias son una rutina afuera y la gente las acepta como un guiño, como un juego, pero en España en lugar de divertirse la gente se enfada y buscan destruir lo que el otro ha creado para ellos. Aquí es donde la línea se vuelve un poco difusa. No sé si la falta de sentido común la tenían los lectores al enfadarse con el mito, al esperar que la imagen de una marca sea la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad; o si por el contrario la falta de sentido común fue mía, por pretender hacer algo así con el público equivocado. Decidimos seguir adelante en inglés y olvidarnos del público español.

En parte el sentido común se trata de minimizar las Explosiones en el Espacio. De elegir lo que vas a hacer con un propósito y un objetivo. Si quieres ver ciencia pones un documental. Si vas a ver acción no esperes rigor científico. También ha de haber un punto de flexibilidad: las cosas cambian con el contexto y lo que funciona de una manera en España no se puede trasladar a Florida, o a Vancouver. Así que mudarse de un país a otro no sólo te permite ampliar tu experiencia, sino que te obliga a ejercitar el sentido común.

Playlist de julio

Hay gente que lo mismo le da escuchar una cosa que la otra. No tienen mayores preferencias. Si algo suena en la radio están contentos de escucharlo siempre y cuando no lo encuentren desagradable u ofensivo. Para muchos de ellos escuchar música es sólo una costumbre. Es algo que ponen mientras van en el coche, por ejemplo, porque se supone que han de hacerlo, pero si están en su casa raras veces ponen algo. El desinterés por la música existe aunque para mí sea algo difícil de comprender: el hecho de que haya gente que vive de esta manera.

Otros escuchan música de manera intencional. Hay un propósito. Escuchar música es una búsqueda con algún objetivo concreto. Dentro de este grupo hay muchas motivaciones diferentes. Algunos la usan como una manera de reafirmarse en su propia identidad. Se buscan a sí mismos en la música que escuchan y fabrican con ella una cara que ofrecer al exterior.

Para mí la música siempre ha sido un tema importante, al que dedico mucho tiempo. Pero más que una costumbre, o que una búsqueda de identidad, es una herramienta. Como una navaja suiza, la música tiene múltiples usos, y por eso raras veces paso un día entero sin escuchar algo. Los tres usos más importantes que le doy a la música son los siguientes:

1) Cambiar mi estado de ánimo: hace tiempo descubrí que la música afecta mi estado de ánimo y la uso con frecuencia para eso. Si un día me despierto triste, pongo la música más alegre que tengo, y entonces me siento mejor.

2) Acelerar el tiempo: cuando estoy en una sala de espera, o cuando tengo que hacer alguna tarea que me resulta aburrida o desagradable pongo música que me gusta y el tiempo pasa más rápido.

3) Para embotellar episodios de mi vida: creo que he comentado esto en varias ocasiones pero tengo muy mala memoria. El caso es que me cuesta mucho recordar cosas de mi vida, momentos y detalles, pero también cómo me sentía en ciertas circunstancias. Sin embargo me he dado cuenta de que cuando escucho una canción puntual muchas veces y después no la vuelvo a poner más durante mucho tiempo, cuando vuelvo a escucharla recuerdo con exactitud cómo me sentía cuando la escuchaba antes. Es difícil de explicar si nunca te ha pasado, pero creo que es algo común que le pasa a mucha gente.

El caso es que creé un sistema para usar la música de la forma más efectiva posible. He adoptado la costumbre de crear un nuevo playlist cada mes, con unas 30 o 40 canciones que escucharé sin parar durante los siguientes 30 días, y cuando termina el mes no vuelvo a poner esa música hasta que haya pasado un año. Así al año siguiente, cuando vuelvo a escucharla recuerdo con exactitud lo que hice el año anterior. De esa manera cada mes tengo 2 playlists: el del año anterior, y el del año en curso.

Acabo de terminar mi playlist para Julio 2014, y me apetece compartirlo con vosotros. Naturalmente no todo el mundo comparte mis preferencias musicales. Si eres del tipo de persona que tienen un desinterés generalizado por la música, no te preocupes: esto es como la radio y no hay nada desagradable u ofensivo en la lista.

Escucha mi playlist en 8tracks, Spotify, o bájalo en MP3

Elevar el listón

Como he contado muchas veces, empecé sin grandes aspiraciones. Este blog era un simple blog de moda, y el único objetivo que me planteé en un principio fue escribir algo cada día. En retrospectiva suena sencillo, o al menos así me lo parece a mí, pero tal vez sea porque cualquier reto superado me resulta poca cosa cuando lo observo desde el otro lado de la meta.

El caso es que en aquel momento la idea de publicar un post cada día resultaba una excentricidad porque nadie se planteaba que se podía hacer de esa manera, que se podía hacer en serio. Un blog era un proyecto secundario. Un blog era un proyecto abandonable. Era la ruta de escape de alguien que no se conoce demasiado. O de alguien que no está contento con lo que tiene. Abrirte un blog era como decidir un jueves que lo tuyo es la fotografía y salir a comprar un kit de revelado. Nadie se compra un kit de revelado en serio.

Así que cuando decidí escribir cada día, el ritmo me resultó agotador. Pasaba horas trabajando. En lugar de salir a pasear me quedaba en mi casa escribiendo. Mis amigos iban al cine o salían a comer, y yo escribía. Cuando me ponía a ello me costaba mucho trabajo encontrar algo nuevo que poner, algo nuevo que decir, todos los días. A veces tenía un día particularmente malo, no encontraba nada y la frustración era insoportable. En esos días si publicaba algo era por pura obstinación, por terquedad, por ceguera, por no dejarme vencer. Pero ocurría algo curioso al día siguiente y es que descubría que el trabajo se hacía un poco más ligero. Así con el tiempo se me hizo más fácil publicar cada día. No porque le tuviera que dedicar menos tiempo, no era un tema de maestría, o de habilidad, era un tema de aplomo. Con cada día que escribía mi carácter se endurecía, y era como levantar pesas. Al principio te cuesta, pero con el tiempo lo que antes te parecía pesado se convierte en un chiste.

Así que cuando empecé a notar que mi objetivo me quedaba corto y que podía actualizar cada día sin problema, me planteé un segundo objetivo: hacerlo bien. Y por hacerlo bien no me refiero a hacerlo con ganas, o a "dar lo mejor de ti mismo". Me refiero a resultados tangibles que pueden ser observados y medidos por cualquiera. Me refiero a obtener un resultado bueno, y cada vez mejor. A vencer a tu oponente. A convertirte en un referente. En observar con orgullo el resultado de tu trabajo y saber sin lugar a dudas que no es bueno porque "te lo parece a ti" sino que es bueno porque es bueno y punto, sin lugar a dudas.

No fue difícil elevar el listón. El estado del contenido en español que hay en internet es parco por no decir pobre o lamentable. En la oscuridad total deslumbrar es barato. Pero el punto era sorprenderme a mí misma. Era retarme. Lo que más me gustaba era escribir cosas que derrumbaran alguna idea que todos daban por sentado. Acabar con las certezas.

De esta segunda temporada digamos, no publiqué todo lo que escribí. Sólo una fracción llegaba al blog. Muchas veces me sentaba a escribir y no producía nada valioso. Pero en lugar de verlo como una derrota me entrené para verlo como un lento perfeccionamiento, como quien saca punta a un lápiz. Cada derrota me hacía más ágil, más fuerte, mis palabras más precisas, mis oraciones más certeras, mi ambición más aguda. Cada artículo debía ser mejor que el anterior. Trabajé mucho y trabajé bien, y un día publiqué un artículo del que me sentí realmente orgullosa. Era un monstruo de artículo, largo, sólido, con un lenguaje interesante y hasta musical. Y entonces me encontré frente a un problema con el que no me había encontrado hasta ese momento:

Superar ese artículo iba a ser difícil. El objetivo de "publicar cada día una cosa" es circular. O plano. Como queráis verlo. El caso es que es algo que se repite una y otra vez, pero que no cambia. Cada vuelta de tuerca es igual que la anterior. Cada día publicas algo, y al día siguiente el objetivo vuelve a ser el mismo. No importa cuántas veces cumplas con él, al día siguiente te estará esperando una vez más, exactamente igual que antes.

Por otro lado el segundo objetivo, el de "publicar bien" es ascendente. Si cada artículo ha de ser mejor que el anterior, y el listón se eleva cada día, ¿es posible llegar a un punto en el que es imposible avanzar más? A veces me imaginaba escalando una asíntota matemática. Acercándome cada vez más a la meta pero sin tocarla. La cuesta se hacía cada vez más escarpada, el avance era cada vez más lento, y las herramientas se hacían cada vez más obsoletas.

Si quería escribir bien, tenía que abandonar la idea de publicar a diario. Es decir, al tratar de alcanzar uno de los objetivos, me alejaba necesariamente del otro. Publicar a diario y publicar buen contenido son dos fuerzas en constante tensión. 

Hay quién ante este tipo de problemas argumenta que lo ideal es encontrar un equilibrio. En este caso sería publicar a un ritmo y a una calidad intermedias que me permitan publicar a menudo manteniendo un estándar mínimo de calidad. Pero el equilibrio y la genialidad raras veces son compatibles. Para hacer grandes cosas hay que sacrificar cosas igual de grandes. El que vive en el equilibrio vive una vida mediocre y renuncia por fuerza a la grandeza.

Con esa idea sacrifiqué el primer objetivo: el de publicar a diario, y dediqué mi tiempo a escribir mi nuevo libro "Camgirl" con la calma y el cuidado que un proyecto así amerita. Pero mi blog sufrió las consecuencias. Dejé de publicar contenido y me daba mucha pena ver el blog en estado de abandono como si escribir para mí fuese un kit de revelado.

Después de pensarlo mucho creo que he encontrado una solución sencilla y elegante al problema. Notaréis que en la parte superior del blog hay 2 secciones: "Artículos" y "Notas". En el primero publicaré lo bueno. En el segundo lo diario. Así podré publicar cosas cada día sin sacrificar la calidad de lo que escribo, y sin caer en el gris vicio del equilibrio.

Al entrar cada día en el Acapulco70 veréis una nueva actualización en la sección de "Notas". No serán genialidades, habrá de todo: fotos, tonterías, ideas de dos o tres líneas, alguno que otro dibujo, algunas veces pondré música si me apetece. De vez en cuando, sólo cuando esté todo listo, publicaré un artículo tan bueno como los de siempre, en la sección "Artículos" y entonces os avisaré por email, por Facebook, o por Twitter.

Siento haberos hecho esperar tanto. Aquí estoy de nuevo, elevando el listón.

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